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Las tapas las inventó Alfonso X, ¿por eso le llaman El Sabio? En el Mercado del Val te lo contamos

Tapas, gastronomía en miniatura en el Mercado del Val

Valladolid es ciudad de tapeo. Una de las mejores cuando de lo que se trata es de disfrutar de esta gastronomía en miniatura que son las tapas y gozar del paseo de un entramado urbano que tienta al paladar en cada esquina. Los gastropuestos del Mercado del Val son un buen ejemplo de esta suculenta costumbre de las tapas.

Pero, ¿Sabes de dónde procede el concepto de tapear y desde cuándo se tapea? Como casi todos los “ritos” que nos resultan tan propios y cotidianos, su origen es esconde tras el túnel de los siglos y el velo de las leyendas. Tal vez la más aceptada es la que se atribuye nada menos que al rey Alfonso X y a los dolores de estómago que le provocaba la costumbre (instaurada ya en el siglo XIII) de regar con una copa de vino sus reuniones con los visitantes a la Corte. Eran muchas reuniones al día y muchas copas de vino a palo seco a las que se enfrentaba el estómago del rey Sabio. Su médico le recomendó comer pequeños bocados de algún alimento acompañando los vinos. El consejo debió aliviar tanto las punzadas de dolor y retortijones de sus regias tripas que Alfonso dispuso que en los mesones de Castilla no se despachara vino si no era acompañado de algo de comida, norma que, además, ayudaba a mitigar los incidentes ocasionados por los carreteros medievales al salir de las tabernas, con mucho alcohol y escaso o nulo alimento sólido echado a sus coletos.

Según parece, comenzó a ser costumbre servir en tabernas, posadas y botillerías las jarras y vasos de vino tapados con una rodaja de fiambre, o una loncha de jamón, queso o carne seca, que además de facilitar al cliente la posibilidad de empapar el alcohol ingerido con un alimento sólido, cumplía otra finalidad: evitar que cayeran impurezas o insectos en el vino, en una época en la que la higiene no era prioridad de estos locales.

Milenarias palomitas

Los aperitivos, entendidos por pequeñas porciones de alimentos sólidos que sirven para acompañar la ingesta de bebidas normalmente alcohólicas, se consumían ya en otros lugares del mundo en épocas aún más remotas. Existen evidencias históricas de que en durante milenios civilizaciones preincaicas consumían ya palomitas de maíz, costumbre que mantuvieron los incas hasta la llegada de los españoles, pese a que aún no existieran las salas de cine. Mucho después, a mediados del siglo XIX, Nueva York vería el nacimiento de las conocidas patatas fritas. Pero no ha sido ni en la América del norte ni en la del sur si no en España donde el hábito social del aperitivo y la tapa ha transcendido hasta convertirse en una señal de identidad cultural al tiempo que en un fenómeno gastronómico y económico de primer orden. Un fenómeno que conjuga el carácter socializador y la gastronomía inherentes a la cultura mediterránea, que otros países intentan importar y que, de hecho, se ha convertido en uno de los principales atractivos turísticos de nuestro país.

1.836 millones en tapas

Ni el buen Alfonso X ni su médico podrían haberlo imaginado nunca, pero la realidad es que el gasto estimado para el presente año 2017 en tapas y aperitivos en España alcanzará nada menos que los 1.836 millones de euros. De esa asombrosa cifra, en muchas ocasiones generada euro a euro, 97 millones corresponden al gasto realizado en Castilla y León, sexta comunidad española en el ranking por detrás de Galicia (107 millones), Comunidad Valenciana (208 millones), Madrid (263 millones), Andalucía (294 millones) y Cataluña (320 millones de euros). Y las previsiones para 2018 son, además, optimistas, estimándose en 100 millones de euros los ingresos por tapas y aperitivos en nuestra región el próximo año.

Y en el centro de este fenómeno, nuestra ciudad, Valladolid, y nuestro Mercado del Val, donde además de existir siete gastropuestos en los que degustar algunas de las mejores tapas de la ciudad, hemos puesto en marcha la experiencia gastronómica “En el Val, como en casa” (enlace a post) que permite a nuestros clientes ser autores e ideólogos de su propio tapeo, al brindarles la posibilidad de comprar en los puestos los alimentos que deseen para que sean cocinados en nuestros gastropuestos y saboreados en el propio Mercado. Si el rey Sabio levantara la cabeza….